¿COMO PREPARARNOS PARA LAS

PRÓXIMAS PEREGRINACIONES?

EL COMIENZO DE UNA PEREGRINACIÓN  es el comienzo del camino de la oración. La oración que uno de los discípulos presentará a Jesús luego de verlo orar en el Evangelio de S. Lucas (11,1).

Ahora presentaré un “orden” de acciones que de algún modo pueden ayudarnos a iniciar esta “travesía” y hacer así nuestro propio camino de encuentro con el Señor:

1° – Puede servir comenzar cada actividad (viajes, esperas, dificultades inesperadas, participación en celebraciones, momentos de oración personal o comunitaria, etc.)  Serenándonos en nuestro interior, por unos breves segundos pensar: en lo que voy a hacer… con quién me voy a encontrar… quién soy yo, Quien me acompaña en cada punto del camino,… etc.

  2° – Luego pedir al Señor que dirija todos mis pensamientos y acciones para que solo lo busque a Él y a su voluntad; puede servir esta breve oración: ‘Señor, dirige mis pensamientos y mis acciones para que solo busque servirte y alabarte y sacar el máximo provecho espiritual en esta peregrinación.’

  3° – Luego pedir aquel fruto que espero recibir en esta Peregrinación/Retiro (Importante: esta súplica debe ser repetida con frecuencia a lo largo de toda la Peregrinación, ya que al ser esto una gracia que solo Dios nos la puede dar hay que pedirla con insistencia (leer: Lc. 11 ,5-8)

   4° – Ponerme a orar con aquel material que me han dado o me darán (o yo he elegido): lectura bíblica, hoja con los puntos, etc. Hacer esto con lentitud, buscando saborear con el corazón las palabras o los pensamientos que mas me llegan… me sorprenden… me maravillan… me enseñan algo nuevo… me conmueven… me llenan de paz… gozo…confianza… de fe… (etc. etc.). Sin importarme que pase toda la hora en ese solo renglón o palabra, ya que allí Dios me está diciendo algo. Escuchar… responder… callar… amar…     Puede servirnos leer Lc. 11, 9-13 para confiar en este Buen Dios que nos espera junto a la Gospa (Señora).

“Hablar con Dios es más importante que hablar de Dios

“Oye al que te habla, mira al que te mira”

San Agustin

Y porque es un acto humano, obrar del hombre, toda peregrinación tiene siempre una diversidad de formas, tantas como personas existen, existieron y existirán en este mundo.  Por eso te invito a que pacientemente inicies tu camino de oración personal, único e irrepetible.   Por otra parte, no te olvides que llevas en tu “valija espiritual” tu historia, tu experiencia, el estado de ánimo, la situación interna o externa por la que atravieses, el mundo, tu familia, tu comunidad, tu edad, tus actividades, y todo el país.  Todo esto “marcará” tu peregrinación y tu oración.

“Nadie puede venir a mí, si no lo atrae mi Padre que me envió”  Juan 6,44

Este versículo del evangelio de Juan nos ubica claramente en la posición en que nos hallamos frente a Dios. Es Él el que nos llama a esta Peregrinación y hace que nosotros nos abramos de algún modo a la oración. Es Él  que nos lleva, como de la mano, en el conocimiento de alguna realidad hasta ahora desconocida para nosotros.

Es el Señor el que, en definitiva, nos atrae con suaves “lazos” a reflexionar, meditar, contemplar, etc. las cosas divinas. Pero, entonces ¿cómo interviene aquí el hombre?.   Haciendo uso de un don que Dios le dio: la LIBERTAD.

Cada uno de nosotros es libre para responder como María a estos suaves impulsos de la gracia que Dios pone en nuestros corazones gratuita y libremente. Cada uno es responsable de cooperar a la gracia Salvador que Cristo nos trae y da.

La oración es uno de los momentos privilegiados de ENCUENTRO con el Señor, vivo y resucitado a lo largo del viaje. Y decimos encuentro porque allí se reúnen dos personas: Dios (en sus tres Personas (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y yo. Dios que llama libremente y por amor; y el hombre que responde libremente y por amor. Dios que me conoce y ama y el hombre que movido por el amor quiere conocer a Dios (el  que lo salva, perdona, y engrandece).

“María, Reina de la Paz: ayúdanos a ver en estos días de peregrinación, nuestras vidas con tu misma mirada”

Padre Gustavo Jamut o.m.v.